sábado, 26 de marzo de 2016

2 de mayo...

"Lo que pasa que piensas mal de todo el mundo, y pretendes ir más allá del psicoanálisis básico, sin saber que eres tú el que no sabe sacar ninguna conclusión. Eres un acomplejado. Me alegro de que tengas complejos y de que asumas que los tienes. Te haces el oscuro para tapar todo lo que tienes".

"+No sé qué preferiría si un hijo gay o rojo. No te lo tomes a mal pero no me gustaría que alguno de mis hijos fuese gay. Bueno, no soy excesivamente tolerante, pero no sé qué decirte. No te creas que no tengo amigos rojos o gays. Tú lo sabes. 
-Realmente no los tienes porque no los aceptas".

"¿Entonces eres gay? Bueno, ¿y qué? ¿Te tenemos que montar una fiesta por ello? Yo no te voy a montar una fiesta porque tú seas así. Se supone que es algo normal, ¿no? Se supone porque yo ya no lo entiendo. Yo tenía mis proyectos de vida y sabía que tú ibas a ser el diferente y que te tendría que aceptar como fuese, pero no te esperaba tan diferente. Primero que si eras ateo, que no respetabas las costumbres ni nada, después vinieron más cosas y ahora esto. (Lágrimas). No sé por qué los que más luchamos somos los que acabamos cargando con todo. Después que me digan que Dios existe y que hace justicia, porque a mí contigo no me la ha hecho".

"Siempre he tenido esa sensación de que no eras como los demás, que a veces se te notaba que perdías aceite, que eras demasiado expresivo. Esas manos te delatan demasiado y ese corazón que tienes no es propio de un hombre de verdad. Los hombres de verdad no andamos mostrando el cariño que tenemos siempre, en cambio tú sí lo haces y yo lo veo bien, pero después no te enfades si no te tomamos en serio o no te tratamos igual".

"Sabía perfectamente lo que había, pero siempre he querido pensar que no eras así porque ahora no puedo mirarte igual a los ojos. Es que has dormido en mi casa, has comido conmigo y hemos estado juntos en mil sitios. Las cosas serían mucho mejor si no fueses como eres. Por suerte, también he de decirte que no eres como esos maricones que se pintan los labios y van con sus bolsos por ahí montando el espectáculo. Ellos no merecen ningún tipo de respeto. Esas mariconas locas a mi casa no entrarían, pero bueno, tú no eres igual que ellos, aunque no me gusta, ni quiero que seas así. Es una pena que no puedas cambiar".

"No entiendo cómo tienes la poca vergüenza de querer llevar hombres a la casa de tu padre. ¡De tu padre! Es que hay muchas formas de hacer el ridículo y faltarle el respeto a la familia, pero tú es que no conoces ningún tipo de límites".

"Bueno, si el niño ha nacido así, pues es como otra enfermedad, habrá que llevarlo a un psicólogo y ya está. Estas cosas se curan, pero si lo dejáis que se vaya a sus aires y salga tanto por ahí, ya va a ser un caso perdido".

"Madre mía, te han partido la cara. No pensaba jamás que iba a presenciar como le pegaban a alguien por su sexualidad. En serio, hay tantos hijos de puta sueltos que ya es difícil poder confiar en alguien. Me duele verte así. Me duele verte llorar. Me duele no poder haber hecho nada para parar eso. Nunca dejes de ser como eres, aunque te hayan puesto la mano encima".

"¿Tu primo ha dejado de saludarte y de mirarte a la cara? Si eso no tiene nada que ver con él, ¿por qué esa indiferencia? Tratas demasiado bien a la gente. Yo hablaría con él, pero no para solucionar las cosas o para preguntarle que por qué está así. Yo le diría lo intolerante y lo irrespetuoso que es. Esto ya es alucinante".

"Yo jamás tendría amigos maricones o gays, porque hay que saber distinguirlos. Por una parte están los maricones que son los que van buscando el espectáculo y llamar la atención todo el rato, y por otro lado están los gays que son los maricones normales, pero es que aún así, no estamos a salvo de ninguno de los dos. ¿Y si alguno se enamora de mí? Qué asco".

"Mi padre me pregunta mucho por ti. Muchas veces dice: "Ay, si es que mi sobrino Jose es gay. Qué le vamos a hacer". Yo le digo que es normal, pero él me dice que normal no es, sino que estarás confundido".

Hace ya un año que di este paso en mi vida. Hace un año que empezaron una serie de problemas que no he querido olvidar, ni de hecho, quiero olvidar, porque todos y cada uno de ellos han venido para hacerme más grande. Todas y cada una de esas frases me definen y respecto a mi orientación sexual, todas ellas me han hecho sentirme muchísimo más seguro de lo que ya era. He crecido, he madurado de forma mucho más acelerada de lo normal y he llegado a extremos miserables por tal de mostrarme libremente como soy. Hay que abrirse al mundo, aunque te rechacen. Por cada uno de esos comentarios también he recibido muchas otras manos que me han ayudado a levantarme y me han ayudado a seguir. Yo no he estado solo y sé que muchas otras personas que hayan sufrido la homofobia de forma tan directa, tampoco lo están. Si realmente lo están, he aquí alguien que se va a enfrentar a quien sea con tal de aclarar sus ideas o simplemente para brindarle un poco de apoyo, un poco de aire fresco. Nadie merece sufrir la ignorancia de ningún estúpido en soledad. 

La homosexualidad, la bisexualidad o la transexualidad no son enfermedades ni nos convierten en payasos de ningún tipo de circo. Nosotros no somos graciosos, no somos divertidos ni somos los mejores amigos que una chica podría tener. Somos personas igual de válidas, igual de competentes e igual de reales para la vida. Es una pena que todavía haya personas como yo que tengan que contar sus vivencias y tengan que expresar todo el rechazo y el daño físico y mental que han recibido en tan poco tiempo por un tema como este. ¿No se supone que estamos evolucionando? ¿No se supone que las nuevas generaciones son mucho más tolerantes? Yo realmente sigo viendo lagunas enormes y sigo viendo mucha intolerancia. La gente se autodestruye por no ver más allá de estereotipos y cánones establecidos. No cuento mis vivencias para ablandar el corazón de nadie ni para que nadie sienta ningún tipo de pena sobre lo que hablo. Lo cuento para concienciar, para entrar en la mente de esas personas que nunca van a tener que sufrir ningún tipo de distinción por su orientación sexual. Lo cuento para mejorar, para crear respeto y para que vayamos consiguiendo igualdad. Lo cuento para que la próxima vez que alguno de estos homófobos vea a una pareja por la calle, no piense en el asco que dan sino en lo que felices que son y en lo luchadores que son. Lo cuento porque quiero, porque soy libre y porque mi voz no la va a apagar nadie.

Hoy es mi 2 de mayo. Hoy es ese día en el que yo fusilo todos esos pensamientos homófobos y los dejo para el recuerdo. Ellos me han ayudado a definirme y a darme fuerza. Todos ellos me pertenecen. Todos ellos son míos, y por eso yo mismo quien decide qué hacer con ellos. Todos somos fuertes y debemos luchar por un futuro donde haya más tolerancia, más aceptación y más igualdad. ¡Fuego!

1 comentario:

  1. ¡Ole tus huevos! Pues si,mejor pasar de toda esa gente porque no valen la pena,muchos no entienden que gay,lesbiana o hetero son simples etiquetas ya que todos somos igualmente humanos, todas tenemos sentimientos seamos de la orientación que seamos y todos nos debemos aceptar tal y como somos :) Me a gustado mucho tu entrada,me alegra saber que aun quedan personas como tu que intentan con sus vivencias ayudar a otros,muy buen post ^^

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