sábado, 19 de diciembre de 2015

Anécdotas...

[19-diciembre-2015] Las noches de resaca de Licor 43 y Florence + The Machine son bastante inspiradoras. De nuevo la tinta vuelve a fluir entre mis neuronas ebrias, pero esta vez no hay intención. No hay luz. Hoy vengo a hablar de mí, como tantas otras veces he hecho, pero tampoco quiero ser redundante, así que me quedaré en la anécdota, en esas palabras de marca blanca. Quiero gritar silencio.

[1-diciembre-2014/15-septiembre/2015] Hace aproximadamente nueve meses el cielo se me pintaba con acuarelas y yo pensaba que esos colores tan vivos sucumbirían mis momentos en alegría. 288 días después sigo igual, esperando a que esas mismas acuarelas llenen mis momentos en alegría, que se pinten emociones, que palpe el corazón. Había olvidado que las acuarelas se esfumaban rápidamente y que solo servían para representar esos dibujos de niños. Esos dibujos que me hicieron soñar. Esos dibujos que ya no están. Todos estaban rehaciendo sus caminos y qué peor que quedarse en una intersección. Si de algo me culpo es de esperar tanto, bueno, también de haber dado tanto para recibir tan poco. Pero siempre me llevo a alguien. He acabado dando tanto que ya no me queda nada, nada coherente, nada que dé sentido a las marcas de mi mente, a la rosa que recorre mi costado y al polvo que mancha mis ojos. Siempre he ardido tanto como el fuego, pero ahora estoy tan acabado que puedo recoger yo mismo mis propias cenizas. De momento ningún fénix va a resurgir de ellas. Ningún polvo de estrella me va a hacer volar hasta un país donde los sueños se hacen realidad: lleno de piratas, de historias que enredan pensamientos, de mundanos fieles a la lealtad, de hadas..., esos mundos que te ahogan la imaginación. 

[1-diciembre-2015/19-diciembre-2015] Nunca recibí un mensaje tan emotivo ni tan aparentemente sarcástico. Pensé que era una broma, pero las bromas no vienen en cartas con sello de olor a rosas. Quizás era el destino el que quería que actuase de forma correcta, pero voy en contra de todo lo correcto. La verdad es que cada palabra estaba cargada de pasión, de amor y a la vez de dolor, de ilusión, de empeño y de fuerza. Es como un alma que pasea por ese aulario imaginario pensando qué debo hacer en cada momento, pero yo sé que no puedo corresponder algo que realmente no quiero. Tampoco siento. Soy incapaz de prometer una ciudad llena de luces cuando soy el primero que atentaría contra ella. No soy quién para juzgarte, pero he paseado por ese mismo camino. "Arderé en el infierno por haber nacido así de revolucionario, de antisistema, de homo, de distinto, de macabro, y de real", le dije a un testigo de Jehová. 

[29-noviembre-2015/16-diciembre-2015] Últimamente es todo tan esférico, tan egocentrista y tan vacío. Todo vuelve al inicio. La situación tiene un toque perfeccionista que lo hace tan malévolo como a mí me gusta. Me estoy cruzando con unos fantasmas parecidos a los que me partieron en mil pedazos, que me quitaron mi identidad como persona, que me dejaron desamparado en el dolor donde podía escuchar hablar hasta el mismo silencio. Jamás entenderán el dolor de los tatuajes sociales. Esa tinta abrasa por dentro y consume por fuera. Esa tinta casi me envenena. A veces sería más fácil volver a esconderme en ese armario que me ahorraba tantos problemas, pero me niego a ser un derrotado. No quiero conocer la palabra fracaso. He luchado tanto que quiero seguir adelante, que no puedo parar, y sobre todo, no voy a tolerar que dos personas tumben mi dignidad. Puede que al final consiga tocar sus corazones o puede que no. La aceptación es un camino arduo. No quiero volver al infierno. 

[29-noviembre-2015/19-diciembre-2015] La perfección está avivando una ilusión que parecía vana. Ahora sangran esas espinas y esto es solo el principio. El invierno está llegando.

[29-septiembre-2015] Esta vez no tuve ningún tipo de miedo a empezar de nuevo, a dejar atrás tantas cosas que quizás me quedé atrás hasta yo mismo, pero fue natural. No lo pensé. Encontré bellas animas en el camino que escribían en lápidas aéreas sus deseos fugaces. Me encanta la interpretación, pero me gusta más cuando todos juegan a interpretar. Parece que estamos representando algún tipo de papel en esta vida. No sé si soy el bueno o el malo, o quizás uno de esos extras que no podemos apreciar. En esta película tan larga y tediosa, los capítulos se nos quedan cortos y a veces las lágrimas van más cargadas de pasión que cualquiera de esos capítulos. Las anécdotas llaman la atención y no solemos interpretarlas bien. Desde ahora pretendo crear magia.

[1-diciembre-2015] He encontrado a ese alguien. Es una chica. No estoy hablando del amor. Estoy hablando de ella. Siempre he creído en la manifestación de lo artístico en las personas. Nosotros somos arte. Tus confesiones son orgasmos sonoros para mis oídos, pero silenciosas vibraciones en mis cuerdas vocales. Vives reprimiendo tus sentimientos, pero quiero ayudar a liberarlos y dejarlos en libertad. Es maravilloso. Eres maravillosa. Necesito recuperar tu voz, darte fuerza y a la vez tejer uno de esos vestidos de gala que luciremos en la pasarela de nuestro reencuentro. Necesito sentirte igual de cariñosa que antes. Ningún hijo de puta apagará tu esencia. Ningún hijo de puta romperá tu armonía en mil pedazos. Si es así, me comprometo a reconstruir el puzzle de tu ser. No te dejaré sola. Cuando estés preparada, haremos ver a los demás que tenemos mucho que dar y que realmente eres magia. Estoy orgulloso de ti.

martes, 13 de octubre de 2015

MAЯTES 13...

Seguimos con las lánguidas supersticiones que se remontan a tiempos arcaicos. Nos perdemos en los mismos túneles que nos llevan a la misma estación: la duda. No existe ningún andén 9 y 3/4 que nos lleve a Hogwarts, ni ningún armario que nos transporte a la fría Narnia. Dejamos de creer en los Reyes Magos porque nos creíamos muy mayores y aún así, seguimos esperando a nuestro príncipe azul para vivir nuestro propio cuento de hadas. Seguimos esperando que venga un hada madrina a transformar una calabaza en esa carroza de caballos blancos que nos lleve hacia el clímax. Seguimos creyendo en el polvo de hadas, en poder volar, en los superpoderes y en los inmutables finales felices. Seguimos aspirando a ser alguien sin hacer nada y a eso vulgarmente le llamamos soñar.

Los martes 13 no están para quedarse en casa mientras haces la digestión de una tristeza infinita. Los martes 13 están para devorar el mundo mientras los demás siguen en su desidia infinita; mientras siguen esperando los días aciagos de tormenta; mientras desperdician los granos de su reloj de arena. Para llegar a presenciar a un "medio" príncipe azul hay que besar a muchos sapos primero y hay que saborear la insípida derrota repetidas veces. Hogwarts, Narnia y todos esos lugares ficticios los hemos creado nosotros. Y es precioso perderse en ellos, pero la ficción nunca va a superar a la realidad. Hay que aceptarlo. Nuestra historia, nuestra magia, nuestros propios sentimientos que navegan entre las arterias del silencio, son los verdaderos capitanes de nuestra vida. No tenemos por qué desembocar siempre en buen puerto, pero sin luchar, nunca vamos a llegar a otro mejor. Estoy seguro. Es muy falaz creer que no podemos aspirar a algo. Quien quiere, puede soñar de verdad, pero sin esfuerzo, solo está ilusionando un vacío que cada vez es más profundo.

Pues entonces soñemos, luchemos por lo que queremos y dejemos de ahogarnos en ese pozo del que no podemos visualizar su fondo. Tal vez algún día no podamos salir de él. La vida es sueño y los sueños, sueños son mientras que nosotros persistamos en ellos.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Superación...

De vez en cuando es necesario aparcar la poesía y la narrativa intelectual a un lado para darle valor a las pasiones, a los gustos y a nuestro yo interior que pide a gritos que lo rescatemos de su aburrida existencia. La mayor manifestación de ese yo interior es la expresión, es la transparencia consigo mismo, es la aceptación. Existen muchas personas en el mundo con las que podemos ir a tomar un café, un "Puerto de Indias", un "KFC" e incluso una cachimba cerca de las playas de Huelin. Existen personas que nos hipnotizan con su aroma, con su forma de contar sus experiencias y con la forma que nos desvelan sus secretos. Existen personas que nos hacen plantearnos por qué estamos actuando así si podríamos actuar mejor o por qué tenemos que dejar de actuar como queremos si realmente así nos sentimos nosotros mismos. Existen personas que acuden por mero interés para conseguir algo y después se dan cuenta de que no necesitaban nada de ti. Algunas hasta se enganchan a no necesitar nada. También existen otros que nos dejan de lado, que no nos dan explicaciones de por qué cambian, de por qué todo se ha esfumado entre suspiros muertos si ayer estábamos riendo. De repente, nuestros mayores superhéroes cuelgan la capa y la acción de nuestras vidas se congela. Se fastidia todo. Se inicia una cuenta atrás en la que necesitamos cambiar y necesitamos buscar nuestra verdadera identidad.

En el fondo, el daño es necesario para desencadenar esa madurez interior que quiere manifestarse y no puede. En los días turbios, cuando me acompañan las baladas más pausadas, suelo pensar en todas aquellas personas que me han marcado en esta vida, ya sea para bien o para mal. Hay personas que han pasado a hurtadillas y que han dejado buenos recuerdos en el camino. Otras, sin embargo, han hecho modificar mi carácter por completo y sacar una versión muy distinta de mí. Los cambios son necesarios ya que nada dura para siempre. La felicidad es momentánea, pero el odio también. Vencer la inseguridad es lo que nos dice que verdaderamente queremos cambiar y que hay elementos de nuestra vida cotidiana que sobran o que simplemente no deberían estar ahí. Ante todo tenemos que ser claros, justos y coherentes con lo que decimos. Las posturas rompen relaciones, debilitan amistades y crean desconfianza. Desconfianza que nunca vuelve a ser confiada por mucho que nos permitan insistir. Que a todos nos fallan es una realidad, pero cada uno elige con qué piedras quiere volver a tropezar. Nadie nos ata con cadenas. Nadie nos prohíbe sacar ese niño que le da sentido a nuestra vida. Nadie nos hace dejar de ser nosotros mismos si nosotros no queremos dejar de serlo. Nadie nos impide mejorar. Nadie nos debe dificultar crecer como persona. Si algo de esto pasa, la culpa es nuestra.

Estamos en época de cambios, de inicios, de "poder elegir" lo que queremos y lo que no queremos. Estamos en época de desconfiar lo desconocido y de confiar en quien creemos que no nos va a fallar y si nos fallan, nuestra consciencia está tranquila de que dimos esa oportunidad. No quiero que resurjan relaciones porque actúe bien en un determinado momento, sino porque la gente se sienta bien conmigo. No quiero halagos cargados de puñales ni puñales a medio clavar. Ir de frente es duro y a veces es lo más difícil, pero suele ahorrar muchos problemas. He aguantado comentarios homófobos en tan solo cinco meses que llevo fuera del armario. He dedicado artículos para mostrar que estamos avanzando, pero que quiero más y no voy a parar hasta estar satisfecho con ciertos temas. Hay gente que ha desconfiado de mí solo por ser "amigo de..." o que me ha incluido en una lista de fracasos planetarios por haber fallado alguna vez. Hay gente que no apuesta nada por nosotros y que no conocen nuestro origen. Un origen que puede ser humilde, de padres que tuvieron que dejar de estudiar en su época para ayudar a sacar a su familia adelante, como el mío. Que si hoy soy quien soy es porque hubo gente que se dejó el sudor en creer en mí y que me han hecho ver que en la vida recoges más palos de los que das y cada palo que recibes te incita más a plantearte todo. Me alegro hoy en día de tener más valores que amigos en mi cuenta de Facebook. A pesar de tanto cambio, que esa sonrisa de niño pequeño que sigo teniendo, nunca se borre.

lunes, 31 de agosto de 2015

Lágrimas de verano...

Contemplar las olas, besar su espuma, relajar mis sueños entre nubes de algodón. Dispersar sonrisas sin felicidad mientras navego por las aguas del tiempo. Un horizonte insípido se divisaba, un horizonte de colores apagados: colores de ceniza. El viento soplaba mientras arrastraba las perlas de arena por mi piel, que como misiles de guerra me encadenaba hacia la más pura melancolía. Remolinos de alegría hundiéndose entre las tormentas de verano. Un verano que comenzó con el sol más radiante de cualquier constelación y cuya supernova no ha dejado ni rastro de tanto brillo en esta fría oscuridad. Solía leer historias con finales felices en esas playas perdidas, pero ya solo quedan los escombros de una inmensa catedral que colgaba de los acantilados. Esa catedral que se escondía en la inmensidad del abismo. Esa catedral cuyas vidrieras reflejaban las vivencias de nuestras vidas. He abandonado mis plegarias para llevar una vida de anticristo.


Nunca fue arte amar el amor idílico de la literatura. Nunca fue arte pensar que los colores se mantendrían igual de vivos siempre y que nunca se irían apagando. Nunca fue arte pensar que viviríamos en esos castillos de cuentos de hadas o en los palacios de alfombra roja. Nunca fue arte suponer que los versos de un poeta muerto inspirarían nuestros desvelos de madrugada. Nunca fue arte imaginar que la vida misma nos devolvería a esos mundos donde caminábamos entre rosas sin espinas. Nunca fue arte adorar a las estrellas que ni siquiera vemos o pensar que la magia podría iluminar nuestros viejos relojes. Nunca fue arte contemplar nuestra luz en esos océanos de mentiras. Nunca fue arte socorrer una herida de muerte, pero al menos lo intentamos. Nunca fue arte fingir que nuestra obra maestra era merecedora de un Óscar. Nuestra historia escrita entre dunas de aspereza no fue arte, pero quisimos pensar que la perfección se nos quedaba pequeña, que nosotros ya la habíamos alcanzado hace mucho tiempo. Está comprobado que si no funcionó una vez, todas las demás fueron minutos de Rolex en vano.


Todo nació como Venus entre conchas a la orilla del mar bajo una cascada de flores, pero se esfumó con el mismo huracán que lo traía. Me niego a sumergirme en un lago de dolor o entre cartas de póquer millonarias. Mis historias no serán de un vagabundo corrupto por sus cartas de desesperación y de agonía. La larga elegía de nuestras lluvias no superará los ríos sin vida de Jorge Manrique ni las neoyorquinas lunas de Machado. Nuestras lluvias no se escribirán entre el sufrimiento del pasado ni la proyección del futuro. Nuestras lluvias ya están secas. Nunca hay que olvidar el pasado, siempre hay que tenerlo en cuenta para poder superar con creces el presente y no resbalar por los mismos acantilados del ayer. Cuando todo acabó, nos dimos cuenta de que no hubo nada y que nada fuimos.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Luces de Tragedia...

Se cierra el telón entre violines mustios y pianos de cuerda tensa, entre flautas afónicas y trompetas cobardes, entre tambores sin baquetas y partituras de tinta muerta. Se cierra el telón entre mentiras afiladas como dagas, entre copas de primeras marcas con sabor a ciénaga. Se cierra el telón con olor a soledad, donde el aplauso más sonoro es el de las finas manos del silencio. Se apagan las luces y con ellas se apagan los sentimientos, la luna y el brillo de tu rostro. Se derrumba el escenario entre bailes complejos de desprecio e indiferencia. Hoy, las últimas caladas de ese Malboro brillaban más que el mismo sol y su humo se esfumaba entre el perfume de la fría niebla. Esta noche es una noche gris en la que los astros discuten y cantan canciones de despedida. Será una despedida sin fuego que abrase corazones, ni funda dos trozos de piel en uno. Una despedida fría, quebradiza e irracional, que congela venas, arterias e hiela el mismo ser.


Nunca ha sido fácil llevar una vida de bohemio ebrio, pero es mejor distorsionar la realidad en lugar de afrontarla. Es difícil no influenciarse por las corrientes de los filósofos sin título que alardean de sus conocimientos. Son filósofos que aún no han visto el Sol y que siguen en esa caverna halagando al Dios del Fuego. Sus ojos siguen cegados por la desidia, pero arrastran masas de cadáveres hacia sus oídos. Cadáveres que se pudren ante discursos de políticos indecentes. Entonces, algunos nos damos cuenta de que poco a poco nos convertimos en tiburones muertos y engullidos por minúsculas rémoras. Nos creíamos superiores y bellos entre tanto infeliz, pero los infelices éramos nosotros y seguimos igual. ¿No recuerdas nuestras risas cuando bebíamos el licor de la alegría? ¿No recuerdas esos abrazos? ¿Ni las miradas? Después sangrábamos melancolía. Vivimos en un mundo feo cargado de paradojas y sinsentidos. Queríamos confiar en nuestras posibilidades, pero cuando nos dimos cuenta, nos abandonó hasta nuestra sombra. Nos hemos quedado desamparados en un techo sin fondo y un fondo sin techo. Vacío.


En estas noches todos los gatos no son pardos. No se esconden entre las tinieblas. No hay gatos. Dicen que lo último que se pierde es la esperanza, esa esperanza inmadura que nos ha acompañado siempre, pero en la que ya no confiamos después de tanto fracaso. La honestidad es un mito en un país donde la apariencia es deporte nacional. Lloraremos esta distancia hasta que las hojas de los árboles bailen temas de los 80 mientras debatimos este pasado tan turbio y tomamos el café más amargo del bulevar. El canto de los cuervos marca la detención de nuestros relojes de arena. Descansemos ya de esta locura, pero antes de que que el alba rompa el manto de estrellas, compraré otra entrada para contemplar de nuevo este espectáculo que no podemos tratar de olvidar. Este espectáculo loco, amargo, perverso, traicionero y frío, pero a la vez tan vivo como una orquesta sin instrumentos.

domingo, 7 de junio de 2015

Cuerpo, mente y alma...

Nos negamos a seguir los pasos de la sociedad porque queremos ser únicos; marcar nuestra personalidad sobre el resto de mundanos y ofrecer algo más que vana estética y vana cultura. Todos seguimos bastante vacíos. Luchamos por la libertad, pero no terminamos de aceptar a todas las personas que vagan por las mismas calles que nosotros. Luchamos por la libertad, pero no paramos de recortar derechos a todas esas personas que más los necesitan. Luchamos por la libertad, pero no apreciamos igual al canon de belleza que al canon de la imperfección. Recortamos libertades. Luchamos (o no) contra un sistema que nos consume, que nos sumerge en lo más profundo de la superficialidad, que nos arrastra a la estupidez, que destruye valores.



Cuando uno tiene valía y se acepta es cuando empieza a pasear por la verdadera felicidad. No es fácil encajar en este mundo de estereotipos, ni tampoco es fácil hacer ver que el alma es primordial en un mundo horriblemente corporal. Tuve la suerte de dar uno de los pasos que me están haciendo más feliz en mi vida. Tuve la suerte de superar los gritos unánimes de un pueblo que crucifica con la mirada y entierra con el desprecio. Aún así, ha surgido el desprecio y la homofobia de gente que ni siquiera imaginaba. Han fluido palabras, dagas y ha fluido sangre en una batalla en la que el asco era la gran barrera que debían superar. "Una pareja gay besándose en la calle o subiendo fotos a Instagram es una falta de respeto para la sociedad"; "Siempre lo imaginaba, pero no me quería creer que eras así"; "Las personas obesas no tienen oportunidades de verdad de encontrar el amor"; "Esos kilos de más dan mucho asco"; "Si estuvieras más delgado, serías mejor" o "Me da asco cuando se besan, pero lo respeto". ¿Mi respuesta? Soy feliz así. No voy a dejar de serlo por nadie. Agradezco que quede al desnudo su interés y aparquen a un lado su falso altruismo.


Estamos cambiando, estamos dando pasos agigantados, o eso nos dicen, pero es innegable que la sociedad sigue llena de retrógradas y de gente que sigue apostando por la arcaica gaviota azul. Es innegable que hay mucho caminante disfrazado de liberal para no mostrar sus puros pensamientos. Es innegable que necesitamos un lavado de mente colectivo. Es innegable que sigue existiendo ese miedo por lo distinto. Es innegable que estamos cambiando, pero no podemos parar. Y seguirán prohibiéndonos la libertad de expresión en algunos ámbitos, pero gritaremos más alto y alzaremos nuestras banderas al oscuro cielo paradisíaco. Mis únicas lágrimas respecto al cuerpo, la mente y el alma serán de felicidad. Nos levantaremos aunque suenen los cañones y nos hagan bucear en el silencio. Yo no callaré.

Seamos nihilistas por una vez. Olvidemos a ese camello que arrastra un sinsentido. Olvidemos a ese león cargado de negatividad y de miedos. Creemos valores y "respetemos". Respetemos. Respetemos. Respetemos. Respetemos. Respetemos.