sábado, 30 de noviembre de 2013

Tirar la toalla...

Dejé la puerta de mis emociones abierta, entraron el odio, el agobio, los problemas, la desidia, la pena... Me quedé dormido contemplando la bella luna mientras los vándalos seguían saqueando mi hogar. Pensé que era tarde para dar un portazo e invitar a aquellos inquilinos a salir. Ya estaba destrozado y era tarde para seguir.

Pero no, no es el momento de tirar la toalla, ni de derramar lágrimas, es hora de curar esta maldad. Muchas torres cayeron pero yo no tengo miedo, es el momento de asegurar los pilares que solidifiquen mi estabilidad, de atar las cuerdas del pasotismo y cerrar con pestillo mi supremacía mental. Es el segundo que he de aprovechar para dedicármelo a mí mismo y dejar de pensar tanto en los demás. Nunca espero recompensas, pero tampoco dejo mis esfuerzos como actos muertos. Es el momento de madurar, de CAMBIAR, sí, es el momento de todo eso.

Apaguemos las luces de esta oscura ciudad, alcemos con un rugido los diamantes al cielo y dejemos de preocuparnos por lo que en el fondo no queremos.