jueves, 30 de agosto de 2012

El amor...

El amor es ese ángel que con ilusión te ilumina
y con duras penas te castiga,
es un enviado celestial 
que crea nostalgia a los tres minutos de no hablar.
Te hace caer en un sueño precioso
protagonizado por una doncella de ojos hermosos,
azules, verdes, marrones, no lo sé
pero los quiero ver una y otra vez.
Me hechiza a la diosa de la ternura
a la que admiro con locura,
es la maestra de mis sentimientos y emociones
que arden entre explosiones de colores.
Convierte a tu corazón en un castillo de fragilidad,
nos hace vivir una magia inmortal
y transforma nuestras lágrimas en deseos hechos realidad.
Todos somos estúpidos en el amor
y volveremos a amar al mismo corazón que nos hizo dolor
y perdonaremos e incluso olvidaremos 
errores que nos atrapan en oscuros recuerdos.
El amor es esa droga que nos consume
y crea adicción hasta que quizás nos une
pero cuando no está, crea un vacío emocional
que ni con grandes ánimos se puede curar.
Me dará la vida y también me la quitará,
me sumergirá en el mar de la felicidad pero me ahogará,
construirá nuestro hogar aunque el viento se lo llevará,
nos pintará sonrisas y borrará alegrías
pero siempre estaré feliz al verte cada día.
No hay ley ni economía para amarnos
así que aprovechemos que no hay crisis aquí para vivir soñando.

martes, 28 de agosto de 2012

Juicio final...

Las nubes se levantan, el cielo se asoma,
la noche se despierta, el niño llora,
las aves reposan, los grillos cantan,
el tiempo se detiene, las lágrimas bailan. 
El primer golpe se establece en la mesa
y los culpables se miran mientras tiemblan.
Se acabaron las marionetas de circo
y los discursos de los mirlos,
es hora de juzgar aceptando la realidad.
Porque tú has acabado siendo esa serpiente
que brilla y me inyecta el veneno lentamente,
que disfruta haciendo cambiar de opinión a la gente
y que no sufre cuando hace herir a los demás profundamente.
Es un dolor escondido tras palabras sin sentido,
es una pena retirada 
que se oye con el lamento de las campanas.
El segundo golpe dicta sentencia violenta
haciendo que las espinas se claven sangrientas,
que las esposas se aten sin paciencia
y los recuerdos fluyan en nuestras conciencias.
Eres el ladrón que robó mis emociones
y quiso cambiarlas por tristes canciones
que eran las que dominaban mi vida
pero te habías equivocado 
porque nunca escuché esa melodía
y siempre amanecía con una sonrisa cada día.
El tercer golpe se ha establecido 
y puedes caminar hasta la ruta del castigo.

jueves, 23 de agosto de 2012

Camelias Rojas...

Eran solamente las siete de la mañana cuando el sol hambriento empezaba a depositar sus rayos en nuestras cálidas tierras. Ya olía a pan recién hecho en la cocina de mis padres. Las flores del jardín emitían bellísimos colores formando un arco iris de sensaciones. En el inmenso paraíso florar destacaban las camelias blancas que estaban plantadas desde que nací, mi madre creía que traerían la esperanza y la fortuna a nuestras vidas. Verlas cada mañana llenas de vida es un privilegio.

Bajé para poner en orden la mesa. La familia iba a degustar de su placentero desayuno matinal. Los cubiertos de plata, platos de oro y vasos de un brillante cristal. La habitación donde nos alojábamos tenía un amplío ventanal que daba vistas al paraíso terrenal antes mencionado. Este desayuno con diamantes era una delicia entre las maravillas que había visto. Todos estábamos sentados con la mesa en orden, teníamos una gustosa conversación. El primer sirviente hizo su aparición. Trajo unas tostadas bastante calientes junto al aroma de las distintas sustancias que podríamos untar. El segundo nos hizo presenciar un espectáculo con su habilidad para hacer un buenísimo café. Era una receta que pertenecía a su familia desde hace muchísimo tiempo. Mirar el vaso de ese cristal tan fino acompañado de ese mar violento de sabor me hacía morderme los labios y querer empezar pero, todavía faltaba el último sirviente que nos traería la especialidad del día. Eran las ocho y tres minutos pero el maestro no había entrado con la bandeja principal. Mi padre nos otorgó una de sus malévolas sonrisas, odiaba que no se respetase la puntualidad y este hecho no lo tragaba. A las ocho y ocho minutos hizo su aparición, minuto de la suerte. Depositó bastante callado la bandeja en la mesa y se marchó. No nos dio ningún discurso ni un monólogo como estábamos acostumbrados. Mi madre que no estaba tan férreamente atada a la puntualidad levantó la tapa y observó que no había nada.
-El plato principal de hoy es el silencio -anoté. 

Mis padres se levantaron enfurecidos y se dirigieron a la cocina. Iban a reprocharle su mala acción y probablemente a reducir su salario. Hoy tuve un desayuno bastante aburrido. Aparecieron las primeras nubes en el cielo y las puertas se cerraron de un fuerte golpe por el viento. Fue un desayuno triste y apagado como el alma del señor del silencio. 

Mientras mi abuela cosía unos viejos pantalones de mi abuelo en una habitación de mi casa mi hermana y yo nos fuimos hacia el jardín. Reposábamos alegremente bajo la sombra del manzano. Algunas ardillas correteaban felices por nuestro entorno y parecía que el problema que se provocó hace un tiempo no tendría importancia. Saqué la armónica y mi hermana me acompañó con su violín. Era un dueto compuesto por una sinfonía en armonía con la naturaleza, las notas musicales besaban el sentido auditivo de sus receptores y hacían que disfrutasen de una melodía con mucho simbolismo. Los insectos danzaban y las mariposas volaban bailando con sus alas y figuras formando.

Después del exitoso musical regresé a mi habitación donde encontré una camelia blanca encima de mis poesías. Habían arrancado una de las raíces de mi nacimiento. El miedo se apoderó de mi mente y me hizo pensar que querían gastar una broma bastante pesada. Al lado de la camelia se encontraba una nota en la que estaba escrita "08:08" que fue el momento en el que el último sirviente hizo su aparición. ¿Sería una señal de la fortuna? No sabía qué podría ser pero me interesaba esta historia de detectives. 

Cada mañana amanecía más oscuro y triste y una nueva camelia blanca aparecía con su misma nota. Era una tortura diaria que corrompía mis lágrimas al ver qué todo era diferente. Las mañanas carecían de felicidad, las tardes de alegría y compañía y las noches de grandeza y bondad. Todo había cambiado y las camelias que llenaban el jardín nos estaban abandonando. Nadie veía quién cortaba las camelias ni quién las depositaba en mi habitación cada mañana con el horario maldito que cambio los hábitos de mi distrito con maldad. 

Hoy se cumplían sesenta días desde que mi paraíso floral empezó a marchitarse y cuando me levanté vi una camelia roja junto a la nota "08:09" se había cumplido un minuto desde que las camelias empezaron a llegar. Las nubes comenzaron a llegar impidiendo al sol mostrar su belleza natural y hoy no podríamos abrir el ventanal. Hoy desayunaríamos en el jardín observando las perlas del cielo aunque estábamos cubiertos. Las pocas camelias blancas que quedaban nos acompañaban en él. Esta vez no disponíamos de cubiertos hechos por piedras preciosas ni de un amplío ventanal por donde ver belleza. Sólo de una triste y fea mañana junto a mi gran familia. El primer sirviente nos dejó un plato con pan tierno y caliente. El segundo sirviente nos trajo su café exquisito y a las 08:07 apareció el último sirviente. Este nos trajo la misma bandeja pero esta vez venía entre la lluvia. Mi padre extrañado lo miró e intentó preguntar algo pero este lo interrumpió incitándole a destapar la bandeja. Mi padre hizo lo exigido y todos contemplamos una gran espada dorada. Alzó la espada al cielo y la hizo atravesar por uno de mis puntos vitales. Las camelias blancas se volvieron rojas en plena lluvia, el hilo con el que mi abuela cosía se rompió al igual que el de mi vida, la lluvia respondió con furiosos y destructivos granizos, el ventanal se partió en dos por el fuerte viento y todos empezaron a dejar bajar tristes lágrimas por sus rostros. Hoy se cumplían sesenta días desde que mi padre despidió al tercer sirviente cuando este juró vengarse para eliminar a un gran poeta de la bola azul. Mi cuerpo sin apenas respiración bajó para depositarse exhausto entre las camelias rojas. 

El rencor y la injusticia no son dos armas con las que funcione el mundo. 

martes, 21 de agosto de 2012

Cartas de sangre...

Gotas de rocío bajaban por la cascada
y en cada partícula lo que sentía llevaban.
Era una gradación inversa de mis sentidos
que poco a poco se derramaban por las tierras del olvido.
Un castillo en el aire jamás soñado
con proyecto de en tus brazos ser acabado.
Eran las lágrimas del dragón
las que esta vez pedían perdón.
Era más caliente que el fuego de la mañana,
que el amor que se sentíamos cada madrugada,
que la lechuza que nuestros mensajes transportaba,
que el sol que con sus rayos nos acariciaba,
que la tinta que con bella poesía nos contaba
sus relatos muertos de viejas baladas,
que la impaciencia de una llamada
y el respiro hondo de las campanas,
que el bello sonido de tu voz y
la luz de nuestras miradas.
Porque ya nada será igual,
todo estará dominado por el frío viento helado,
y estaré solo cada noche y madrugada,
ya no vendrá ninguna lechuza encantada
ni el sol volverá a cruzar nuestras miradas,
la poesía ya sólo escribe lágrimas desesperadas
y la bella voz de tu vida ya no será de nuevo escuchada.
Ya no tocarán las campanas 
ni oiré el destello en la encrucijada.
Ahora esperaré 
a que el mundo me pinte una sonrisa otra vez.
Bajo la sombra del ciprés esperaré sentado,
un nuevo ángel bajará soñando
que podemos estar juntos y siempre caminando
cogidos de la mano e incluso por las nubes cantando.
Nos emborracharemos de felicidad,
escribiré la más bella poesía creada en la eternidad
y cuando esto sea cierto sonreiré sin más,
limpiando de pecados un pasado que no tenía final.

lunes, 20 de agosto de 2012

Recuerdos de un poeta muerto... 2ª Parte...

Mis pensamientos navegan en un navío de emociones
que despierta en mis lágrimas millones de sensaciones.
Les hago coger un rumbo diferente
aunque acaban muertos por la corriente.
Maldigo los sietes mares que surco
porque son los que me ahogan en este mundo.
Sitúo mi mirada al horizonte esperando una llamada
de lo inesperado, del deseo, pero que no se quede en nada.
Leo las cartas del ancestro 
para recordar cómo estábamos antes de esto.
No es un enfado ni un enojo lo que separa nuestras almas,
es un aroma de olvido que nos hace arder en llamas.
Porque somos dos flechas de fuego unidas
talladas para no separarse jamás en la vida.
Y cuando llegue el invierno y la luna
tendremos tiempo de reposarnos en la cuna,
saber qué todavía somos niños inocentes
con nuestros juegos de adolescentes.
Aunque te echo mucho de menos,
empiezo a pensar que ya no te quiero.
Es una mentira que me ata al sufrir
y no pienso escapar de ella hasta todo descubrir.
Estamos en el centro de una tormenta,
la lluvia nos azota con violencia,
las nubes lloran lágrimas de grandeza
y nuestros cuerpos se hunden con total delicadeza.
Ahora nos toca bucear en este océano perdido
durante el tiempo que se nos haya puesto el castigo.
Es el momento de perdonar y olvidar 
estoy seguro que no voy a volver a mentir diciendo que no te quiero jamás.

Clasificando al mundo...

¡Buenos días mundo! Bueno, eso depende de donde te sitúes ahora mismo. No es lo mismo para un español que para un americano ni para los ingleses o canarios que llevan una hora menos. Estamos locos.

Hace unos días me encontré a mi prima, es la persona más cotilla que conozco. Va llevando chismes de aquí para allá y si puede exagerar algo, ¿por qué no? Si al fin y al cabo se va a liar de todas formas. Después está su madre que es la persona más hipocondríaca en el planeta azul. Escucha por el pueblo que un virus va atacando a la población y ella ya está preparada con su caja de pastillas para tomar su dosis. Es un caso perdido, cuando le diagnosticaron una enfermedad a su perro, la padecieron juntos. Y ahora está mi tío, el cerrado del barrio. El pobre diccionario debe estar harto de tantas puñaladas que le da cuando abre la boca. Encima está todo el día gritando, incluso cuando está hablando por teléfono, le parece que es que no va a llegar la señal o algo por el estilo. Encontramos al típico viejecito sentado en el banco, ¿machista? Que va pero en su casa se hace lo que él mande porque le sale de los ... sí, de ahí y en efecto, las mujeres no pueden mandar en "su casa". Llegando a cualquier plaza ves a una pandilla con una botella de alcohol gritando y son muy guays, claro que sí. Te invitan a un cigarrillo si eso también. Sus conversaciones se basan en insultarse los unos a los otros "porkeeh les saleeh der coñiooh". Que vida más divertida es la que llevan los "nerds", no es porque estudien todo el día sino porque se han vuelto albinos de no ver la luz del sol. Estoy en una tienda pero me ataca un grupo de hipsters con colgantes y pulseras de "Bieber", es peor que ver una película de miedo o doblarse el dedo a lo MrCorn. Mi amigo se podría clasificar como "ignorante". Después de haberle escrito un mensaje XL para que vea lo que lo aprecias te escribe: "que largo paso de leer". ¿Hola? ¿Hola? ¿Hola? Te mira y sonríe. ¿Para qué contestar? Entiendo que las personas se clasifican en tres grupos todas: "los pasotas", puedes tener preparado un revólver que de todas formas no te van a contestar ni expresar mucho sus sentimientos. También están los "normales" que son los que llevan el mundo, ni se matan hablando ni te dejan con mal sabor de boca. Y para finalizar tenemos a los "súper habladores" que son capaces de explicarte una cosa que no tiene mucho qué decir en seis o siete folos con tamaño de letra "0,00000001" y para decir que te quieren expresa una parrafada que no sabes por donde pillarla. El hermano de mi abuela es narcisista, no se ha caído a un lago todavía pero tampoco sabe que necesita plancharse la cara de arrugas antes de salir a la calle. Su mujer es ninfómana y no suele salir a la calle, su marido narcisista le regaló un vibrador porque la edad ya no hacía que se levantasen las cosas. Mi abuela, ir a la casa de mi abuela los domingos significa ir sin desayunar y no cenar. ¿Quieres más? Pregunta. Aunque digas qué no siempre tiene preparado un plato más para que lo comas. Mi hermano es culturista, grita a veces diciendo que se llama "wido" aunque creo que padece un trastorno mental. Tengo una amiga que está loquísima, me hace reír sólo con verla. Cree que puede volar como los pájaros, por eso se lanzó desde la ventana. Ahora está en el hospital. Me encantan los "pastas" esos que llevan una gafas que las deben sujetar con tramoyas del teatro y algunos cuando se hacen las dilatas parece que llevan ruedas de camiones colgadas en las orejas. Por desgracia no tengo un tío ni un familiar rico de esos que te da un billete de 500€ para salir a comprar chicles. Hay una chica que es karateka, cuando intento quitarle una avispa de su lado me da un golpe por un acto reflejo clavando su aguijón en mi mano, muchas gracias. Hay un chaval que es melómano y tiene la oreja perforada de incrustarse los cascos hacia dentro. No sabe que existen los "Beats".  Mi madre antes estaba enganchada a la televisión. Se sentaba a ver las novelas y cuando cenábamos ese era el tema de conversación. Mariano y Cristina están juntos. ¿Y a mí que me importa? Mi padre sigue siendo adicto al trabajo. Pero aún así tiene ocho horas libres. ¿¡Qué bien no!? No es tan bueno porque esas horas son las que usa para dormir. En fin, conozco a mucha más gente pero prefiero que los conozcáis en otra edición de mi mundo ficticio en "Clasificando al mundo...." 

domingo, 19 de agosto de 2012

Ya no estoy gordo...

No es algo dulce que llevo arrastrando durante días y noches. Saber que vas al baño y tienes la dura condena de mirarte al espejo. Ver como las partes de tu cuerpo son un poco amorfas y no son como las de los demás. Mirar de nuevo para intentar creer que es mentira y que en realidad marcas el mismo torso que cualquier tío de televisión. Te fijas en lo que verdaderamente eres y sales corriendo en busca del silencio para poder respirar. Ese silencio amargo, triste, melancólico, arduo y tenso. Ese silencio sonoro.

Una mañana de las que te levantas asustado te acercas a la báscula para saber si has engordado, pero una cortina de lágrimas te impide ver si han aparecido las malditas cifras que rompen tu salud, dignidad, movilidad, alegría, risas, llantos, etc. Sí, había subido de peso. Sabía que tenía ese problema, estaba cada vez más gordo y no me sentía bien conmigo mismo. Era un martirio merecido o tal vez una contra por ser yo mismo. Reflexionaba muchas veces sobre este problema pero aparte de llorar sólo conseguía duras penas. Penas acompañadas de otro manjar de amargura.

Estuviese donde estuviese, aunque no era un obeso exagerado todos te miraban por tener la tripa desarrollada y ver que los demás eran delgados. A veces lanzaban comentarios odiosos llenos de veneno, solamente con la intención de herir al otro. Me sentía superapagado en un mar de soledad que nada más podían comprender algunos como yo. Saber que llegaban las pruebas físicas y tenías miedo porque eras el chico que peores marcas tenía pero aún superarte cada vez y saber cuales son tus límites. Saber que cuando vas a la playa y todos te observan extrañados de lo que eres y no es miedo lo que sienten; es una repugnancia idílica y te lo demuestran con miradas en las que clavan dagas para que sangres.

Finales de mayo. Mi madre se enfada muchísimo porque había engordado de nuevo, estaba rozando unos límites que no eran normales. Cada vez me sentía peor y no tenía más remedio que cambiar un hábito horrible, parar de llorar, sonreír y sentirme como los demás. Decidí comenzar con una estricta dieta que cambiaría mis hábitos al cien por cien y fue cierto. Pasaba los días en ayunas. Sentía que todo era cada vez peor y me sentía mal. Me faltaban fuerzas para superarme día a día. No sentía valentía alguna para seguir con esto. Pero hay veces que aparecen personas que te valoran sólo por dentro y te comprenden, con cuatro palabras te ayudan a seguir para que estés mejor. Mirar tu peso y ver que cada vez estás perdiendo más peso era una alegría con la que me sentía mejor conmigo mismo.

Después de perder casi veinte kilos en tres meses he decidido frenar e ir un poco más lento, perder poco a poco. Ya me siento mejor conmigo mismo, veo que me aproximo a ser como yo quiero ser. Ahora quiero que todos los que se reían de mí o me miraban con caras raras griten y aplaudan mi esfuerzo que no ha sido en vano y que antes de haber dicho nada se pongan en el lugar del otro para ver cómo se siente. Muchas gracias.

Recuerdos de un poeta muerto...

Rebusco entre las letras olvidadas de mi diario
y entre las memorias rotas del calendario.
Observo la luna envidiosa 
que compite contra esta chica tan hermosa.
Porque tú, maestra, me has enseñado
que con dulces palabras todo puede ser remediado
aunque deben ser sinceras 
para demostrar de verdad lo que quieras.
También me mostraste el sabio camino 
donde debo entender que es duro el olvido
pero merece la pena olvidar
y la alegría siempre contemplar.
Agradezco haberte conocido
porque en parte has arrancado oscuras cadenas 
con las que me ataba el destino.
Encuentro tu bondad en cada verso que escribo,
siento tu fidelidad en tus reproches sin castigos,
veo la luz del día siendo tu testigo,
amanecer con tus sonrisas para un gran amigo
es lo que me hace saber que gente como él siempre te han tenido.
Eres el orgullo del ser humano
aunque la genética no me ha permitido tenerte como hermano.
Eres la suerte de las diosas
y la melancolía de las musas odiosas.
Por eso María Moreno,
escribo algunos versos con los que digo todo lo que te quiero.